Agnes Pagewell — BRUJA, HISTORIADORA Y LA GUÍA MÁS ANTIGUA DE EDIMBURGO.

BIENVENIDOS, HUMANOS CURIOSOS. SABÍA QUE ACABARÍAIS AQUÍ.
He abandonado mi tranquila vida en las montañas para tomar el control de Timeless Edinburgh — al parecer, la ciudad necesitaba a alguien más mayor, más sabia y considerablemente más sarcástica para dirigir una empresa de tours. Ahora me ocupo de la web, las redes sociales y de todos esos vídeos en los que intento educar a los humanos antes de que se lancen alegremente al tráfico.
Y como los mortales sois infinitamente curiosos, en Timeless han insistido en que cree esta “página de presentación”.
Así que aquí tenéis: un poco más sobre mí, mi pasado y las razones por las que he decidido volver a supervisar Edimburgo.

Mi línea temporal (porque los humanos os ponéis nerviosos sin fechas)
De acuerdo. Aquí tenéis mi vida, resumida para humanos que se ponen nerviosos ante más de dos párrafos.


un poco más sobre mí
Mi nombre es Agnes Pagewell — sí, Pagewell, como un pozo de páginas. Bastante apropiado, teniendo en cuenta los siglos que he pasado leyendo mientras el resto del mundo se empeñaba en tomar decisiones cuestinables.




Tengo 463 años, por si mis arrugas no lo dejaban ya bastante claro.
Nací en 1562, en una pequeña granja cerca de Aberlady, entre Edimburgo y North Berwick. Mi infancia fue sorprendentemente normal: risas, travesuras, barro, cultivos… y ni la menor idea de que yo fuera una bruja.
Mi madre, Janet Pagewell, me lo ocultó hasta que cumplí veinticinco años — la edad en la que por fin empezó a enseñarme los antiguos secretos: hierbas, pociones, hechizos… y, lo más importante, cómo permanecer oculta.
Ojalá esconderse hubiera sido suficiente.
En 1590, los juicios de brujas de North Berwick me arrebataron a mi madre y a mi hermana. Fueron quemadas en la hoguera — traicionadas por mi padre, Andrew Pagewell, que las entregó a cambio de su propia seguridad y un puñado patético de monedas.
No sabía que yo también tenía magia. Los mortales rara vez saben lo suficiente.
Mi hermana, Isobel Kirkwood, fue la valiente. Nacida en 1555, ferozmente protectora, la primera iniciada en la magia y decidida a protegerme hasta su último aliento. Entró voluntariamente en el juicio para impedir que me buscaran. Murió junto a nuestra madre.
Nadie sospechó de mí. Así que huí — directamente al bosque.
Una bruja muy anciana me encontró vagando por Woodhall Dean y decidió que merecía la pena formarme. Durante los siguientes 150 años, me enseñó todo lo que sabía: plantas, runas, pociones, historia… y el refinado arte de poner los ojos en blanco ante la estupidez.
Una habilidad sorprendentemente útil.
Tras su muerte, me retiré a las montañas en un largo y tranquilo exilio que se extendió de 1750 a 2024. Leí, estudié, observé… y vi a los humanos repetir los mismos errores durante siglos. Agotador.
Ahora he vuelto.
No he regresado porque echara de menos a la humanidad (no lo hice), sino porque estoy cansada de observar desde la distancia. Edimburgo está llena de historia — historia real — y alguien tiene que contarla como es debido.
Así que sí: creo tours, imparto lecciones, narro el caos y gestiono la web y las redes sociales de Timeless Edinburgh. Puede que me hayas visto en los vídeos, intentando explicar el pasado mientras me aferro al último resto de paciencia que me queda.
Si comparto lo que sé, quizá los humanos aprendan algo por fin.
Aunque… no soy demasiado optimista.

mi personalidad (porque sé que lo vais a preguntar igualmente)
No soy dulce. No soy encantadora.
Dejé de fingir hace siglos.
He observado quinientos años de estupideces humanas y, sinceramente… se nota.


ASÍ QUE SOY…
GRUÑONA
El clima, los turistas, los reyes, los fantasmas… todo me irrita.
SARCÁSTICA Y CULTA
Mis insultos vienen con estilo.
ERMITAÑA DE CORAZÓN
Adoro los libros, el musgo y los hongos; a los humanos… en pequeñas dosis.
HONESTA
Dolorasamente. Si no me gustas, lo sabrás.
Pero bajo el ceño fruncido se esconde una mente moldeada por siglos de historia escocesa.
Sé cosas. Demasiadas cosas. Y estoy dispuesta a enseñarlas.

YA ESTÁ BIEN DE HABLAR DE MÍ.
Vamos, reserva un tour de una vez.
Ya te he contado quién soy — ahora déjame enseñarte la ciudad. Es hora de aprender algo útil.



Nos vemos en Edimburgo.
Estaré esperando.
Agnes Pagewell.
